miércoles, 30 de noviembre de 2011

Silencio de radio

     A veces, y sin querer, se hace un silencio de radio. Abandonamos situaciones o lugares anteriores de goce sin motivo aparente. Nos invade una total y profunda apatía y puede suceder que nos adentremos tanto en nosotros mismos que nada nos mueva en otra dirección... O puede ser que encontremos motivos de goce alternativos...pero el silencio nos domina...
     Cuando retomamos la expresión, surgen, sin permiso, palabras e ideas, rápidamente y sin orden, atropelladas y a borbotones, en una carrera loca por alcanzar la meta privilegiada de verse compartidas, aunque más no sea en esta especie de diario no íntimo que es un blog.
     Es así. "Habrá...que bancar que una semilla se haga planta de verdad" (Las Pastillas del Abuelo)

martes, 29 de noviembre de 2011

Pensares (sic)

     Me entristecen las personas que sostienen actitudes egoístas, dejando de lado el interés común del grupo al que dicen pertenecen . . .
     Me sacude la impotencia ante quienes hacen ostentación de su bienestar económico, pero olvidan contribuir al pozo común . . .
     Me estremece la sola idea de que alguien considere que soy demasiado sensible . . . Vibro con lo estéticamente bello, una imagen, un sonido, una situación . . . No lo puedo evitar, porque éso es lo que me permite reír, llorar, bailar, enseñar, aprender, escribir, viajar, compartir y sobre todo AMAR de la manera en que lo hago, con absoluta PASION. Y ELIJO no opacar ese sentir, porque es el motor de mi vida como TEACHER, MOTOQUERA,BAILARINA y MUJER. 
   

sábado, 24 de septiembre de 2011

LAS GRUTAS

  

     Aquel 21 de enero de 2011 en que llegué de vuelta de mi primer viaje por el norte neuquino, me dí cuenta de que aún me quedaban tres cosas: vacaciones, ganas de seguir viajando en moto y algo de plata.
     Mi primer pensamiento fue ¿adónde me voy?. En ese momento concidieron, mi siempre latente necesidad de llegar al mar; la proximidad del 2 de febrero, día en que se homenajea a la Mai Iemanjá, mi madre espiritual; y el viaje de mis amigos y mentores espirituales, Silvia y Ramón a Las Grutas. 
    
Día 1: Así fue que el domingo 30 de enero salí para Las Grutas a éso de las 5 de la tarde.  Muy mala hora por el calor que hacía, pero mi sexto sentido me indicaba que no debía salir a la mañana temprano que era cuando estaba planeado.     
    A poco de salir me encuentro en Chimpay con Omar y Buby de la Agrupación Ruidos Extraños de Choele Choel, con quienes viajé hasta allí, me guiaron al camping, me presentaron a otros integrantes del grupo -gracias Mariana, Negro y demás- y luego compartimos charla y unos tallarines espectaculares. Mi primera experiencia de la camaradería entre motoqueros desconocidos en la ruta.

Día 2: Amaneciendo en el camping de Choele, preparando los bártulos para llegar al MARRRRRRRR. (Viendo la foto me doy cuenta de que acá ya había perdido la patente...¡qué embole!). Desayuné y partí con el fresco de la mañana. Al pasar por El Solito, y de acuerdo con mi recientemente adquirida superstición rutera, di los tres bocinazos obligados para ahuyentar la supuesta mala onda del lugar, dejando para la vuelta el placer de conocer al curioso personaje dueño del lugar.

                                          
     Lo bueno de rutear: al subir una loma o tomar un curva, aparecen esos paisajes impresionantes que te dejan sin aire y con el corazón predispuesto a sentir. ¡¡¡EL MAR, EL MAR, EL MAR...!!!.
     "OMI ODO MIA MAI" fue mi exclamación inmediata y sincera.                     


     Ya instalada en el camping de Las Grutas, partida rauda hacia la playa para encontrarme con mis amigos Ramón y Silvia. No fue cualquier viaje, fue un viaje de encuentros varios. Como dijo ella: quién hubiera dicho hace unos años atrás que, no sólo íbamos a estar disfrutando de la playa juntos, sino que además sería el preámbulo de la ofrenda, al día siguiente, a mi Madre espiritual, la Mai Iemanja. Cambia... todo cambia...
 


Día 3: Almuerzo con los hijos de religión de mis amigos. Siempre está Figuretti presente en las fotos. En este caso dos de ellos...jajaj...Damián y el Sr. Sonriente...

    
     Tarde de playa esperando la llegada del 2 de febrero para ofrendar a Iemanja, Orisha (energía o deidad yoruba) madre de todos los otros Orishas y protectora de la maternidad, los navegantes y los pescadores, asociada por sincretismo con la Stella Maris. Toda mi vida sentí una conexión especial con el mar y al conocer los ritos africanos descubrí que es ella quien me protege, me guía, mi madre espiritual. Nada es porque sí.
Tambores y pandeiros esperando la hora de la ofrenda.
    
     Después de la ofrenda, el tiempo para pensar, para agradecer, para pedir, para conectarme con mi esencia femenina, para buscar equilibrio...Y mi amigo Ramón, que atento a mis manifestaciones no verbales, me pidió la cámara para sacarme una foto.


    Y por fin me fumé el cigarro que tenía guardado hace tanto tiempo esperando una ocasión especial...!!!! La noche templada, la brisa del mar, el sonido de las olas y de los tambores, la conexión con mi Mai... ¿Podía haber otra ocasión mejor??


     Canturreamos un poco, mientras la gente que había observado la ceremonia se acercaba y hacía preguntas.


     ¡Me sentí F E L I Z !. Cada vez que entro al mar y recibo su abrazo amoroso, me entrego y floto acunada por las olas, siento paz... Definitivamente es MI lugar, el MAR...


     ¡UPS!. Un rato después me pescaron in fraganti... Le dedico esta foto al colega de la Harley que me dijo que no soy motoquera porque no uso ropa de cuero ni tomo cerveza... ¿Vio colega que sí tomo?. La diferencia entre Ud. y yo, es que si manejo, no tomo... Sólo eso...  
 

Día 4: Aquí va la respuesta para los que preguntan si "levanto" mucho en la ruta: No, en realidad no, porque los hombres que me interesan no me registran, parecen no verme, permanecen estáticos con la mirada fija en algo más... Esos amores de ruta son como el caballero de la foto, imposibles.  A éste en particular lo encontré por la mañana, al salir a dar una vuelta. Me atrajo inmediatamente, estaba parado en el alero de la pulpería. Le gusta el folklore, cabe la posibilidad de que me pueda acompañar en una zamba, sabe tocarla al menos.... pero lo noté un poco rígido, estático...veremos si en el próximo viaje logro algo más...
     ¿La respuesta real?: Lo único que me interesa en la ruta es conectarme con la Ñuque Mapu, nada más.

     Esa tarde elegí disfrutar de la playa en compañía de Pato, ¡qué buena mina que es!. Leímos un libro, nos metimos al agua, charlamos con los ocasionales vecinos...Una muy buena tarde. Pero había más por venir...



     Al volver por un momento al camping me encontré con una invitación inesperada pero ¡qué invitación!!. El día anterior había estado conversando con Damián, un muchacho re buena onda que también viajaba solo y acá estaba, presente.


     Y tomamos los mates nomás. A pesar de que no es lo mío reconozco que ayuda a socializar como en este caso. Cuando la gente huía del viento y la lluvia nos quedamos y pudimos disfrutar del sol que volvió a salir.

     

     A la noche salimos a comer y me presentaron a la Gallega, una institución en la segunda bajada de Las Grutas. Una mina con ACTITUD. La necesaria para salir adelante desde hace 36 años en el país, sin dejar de laburar ni un día. Qué simpatía, qué prestancia!.
    


     Y comimos la paella de la Gallega, que nos puso una mesita del otro lado de la peatonal. Se nos caía la baba antes de empezar y no nos quedó más remedio que castigarnos con buena comida, mejor charla y excelente compañía (me refiero a Damián, no a la rubia helada....).
                                           
Día 6: Piedras Coloradas a full ( con dificultades para llegar porque los dos osos en la Morocha era mucho para mí...). Nos charlamos todo, creo que nos conocíamos de otra vida porque nos contamos cosas súper privadas. Menos mal que existe el secreto de confesión y la arena no puede repetir lo que escuchó, sino estaríamos en problemas...jajaj...
     Dami, yendo a pescar la cena, Robinson Crusoe no existe al lado de este hombre!.
                            


     ¡Me mató el sol!. Me olvidé el protector en Las Grutas y sufrí las consecuencias, pero ¡QUÉ DÍA!. Mi estado ideal, buena compañía, sol y el mar, siempre el mar...

Día 7: Emprendiendo la vuelta pasé por San Antonio Oeste a pasear, a ver el puerto, con calma, sin apuros, disfrutando de la mañana cálida, del ritmo tranquilo del pueblo. Me compré unas ricas medialunas, una cajita de leche y me senté a desayunar en un banco de plaza. De esta plaza con esta carreta característica del ingreso al pueblo. Podría haber elegido desayunar en algún café, pero quería seguir sintiendo el aire de la libertad, que no es lo mismo que el aire libre... 
     Mientras descansaba observé que una camioneta blanca pasaba despacito, daba toda la vuelta a la plaza sin dejar de mirarme y se detenía junto a mí. Bajaron un matrimonio con dos chicos que se acercaron con una sonrisa cargada de curiosidad. Resultaron ser Nancy y Diego, de la Agrupación los Lobos de Río Grande. Al saber que viajo sola, me preguntaron de dónde venía y hacia dónde iba, conversaron un rato y ¡le sacaron fotos a mi Mulán!. No lo podía creer.
     Cuando nos despedíamos Diego me ofreció ayuda, para que comprara cualquier cosa que necesitara, que él la pagaba. Me sorprendí, le agradecí y me quedé pensando qué será lo que motiva a la gente a hacer esos ofrecimientos. Ha pasado el tiempo, muchas otras personas me han ofrecido ayuda en las rutas, generalmente en forma de "te lleno el tanque", algunas veces he aceptado, otras no, pero aún intento descubrir la razón. Es cierto que viajaría mucho más si tuviera más recursos, pero me he preguntado si es algo de mi apariencia o mi actitud lo que genera ese fenómeno. Sigo sin descubrir el motivo. 
     Quizás sea el hecho de viajar en una moto chica... La Morocha es lo que tengo hoy. Amo lo que tengo. Estoy viva hoy. Si me quedara sentada en casa esperando las circunstancias ideales, probablemente nunca hubiera salido a la ruta y no hubiera sido capaz de alimentar mi alma de la manera en que lo he hecho. 
     Seguí viaje prestando atención a esas cosas que tantas veces antes había visto, pero que, quizás por viajar en auto no me paraba a disfrutar.  
     ¿El mar de nuevo?. No, son las Salinas del Gualicho. El extremo que toca la ruta en realidad. Siempre me llamaron la atención porque al comenzar a bajar hacia la costa, su color y luminosidad son como un anticipo jubiloso de lo que nos espera. Son las salinas mas grandes de Argentina, las segundas de Sudamérica y las terceras del mundo, si hablamos de su explotación. Se encuentran a 72 m. bajo el nivel del mar y la temperatura puede llegar hasta los 50º, por éso las excursiones se hacen al atardecer. Una cuenta pendiente esa excursión.
     No tengo idea como se llama el lugar, pero me llamó la atención por la moto. Es un recordatorio de que todos los viajeros buscamos protección en las rutas, sea cual fuere nuestra creencia. Como dice mi Motomentor, Gustavo M., quien va en moto no sólo maneja su vehículo sino los otros vehículos que están cerca. Es así.
     La última maravillosa visión del celeste marino, allá a la izquierda. En aquel momento pensé que sería un hasta pronto y que se repetiría periódicamente, sin embargo no he podido volver aún.
    El Solito. Lugar de leyendas varias. Según me contaba este caballero, dueño del parador, el paraje se llama en realidad Laguna Azul, pero hasta en los mapas figura con el nombre con que todos lo conocemos: EL SOLITO. Según unos ocasionales parroquianos no sólo por la soledad del boliche sino por la soledad del bolichero. Por si acaso y como me aconsejaron para cancelar la supuesta mala vibra del lugar me despedí con tres bocinazos...que las hay, las hay...


     ¿Te acordás Teté (hija mía, Julia Yael) que cuando eras chiquita te decíamos que éste lugar era tuyo?. Y vos inocentemente lo creías...¡Quién pudiera volver a ésa época de tamaña inocencia!.




     Descanso en Pomona. Pensaba dormir un rato pero seguí hasta Choele donde volví a ver a Mariana y al Negro para intercambiar números de teléfono y así seguir en contacto.




     Luego a casa, definitivamente relajada. Aún pienso en viajar y lo único que visualizo son los muchos cielos multicolores que me esperan y la vegetación que los tamiza...

     Yo sólo soy un detalle, un reflejo de los muchos que salen a las rutas para sentirse en alas de la libertad.











viernes, 23 de septiembre de 2011

Relajáte

Esta mañana por Face, Fanny, una de mis primitas cordobesas, sugirió que hoy es viernes y deberíamos relajarnos, publicando esta imagen:




Personalmente, y si yo fuera la rana en cuestión, me gustaría que fuera así:



Aunque no dudo de que, en ese preciso momento algunos me verían así:




Una yegua rayada.

De una u otra manera, me quedo con el disfrute en moto. Buen finde!!!!

lunes, 19 de septiembre de 2011

El hurto del año!

Muchas veces tomo prestado de otras personas frases y relatos para publicar en Facebook, y lo indico con la expresión "Hurto del día". Esto que aparece a continuación mereció el rótulo de "Hurto del año". Fijáte por qué:




Va para los que tenemos un viajero dentro. Algunos escondido, otros a flor de piel como algunos de mis amigos motoqueros y yo, y otros bien manifestado y experimentado.
Me movilizaron especialmente esas imágenes finales de la gente que uno encuentra en la ruta. La que te ayuda, la que te pregunta, la que acompaña un trecho, la que te da conversación...La que anduvo por todos lados y la que nunca salió de su pueblo, la que te mira con suspicacia porque piensa que sos un bicho raro y la que sabiendo que sos un bicho raro, te mira con cierta admiración porque  estás satisfaciendo tus más profundos anhelos, SUS más profundos anhelos.
La gente. El motivo de todos mis viajes. Viajar a Buenos Aires para ver al abuelo cuando vivía en Tierra del Fuego o viajar  a Córdoba para ver a mis padres desde que vivo en Neuquén. Viajar a todos lados para reencontrarme con mis compañeros de secundaria. Viajar a San Martín, a Rincón y a Caviahue para ver a mis hijas. Viajar para conocer a la gente de mi tierra en el verano que pasó y en los que vendrán. Uno nunca termina de viajar.
Y siempre se disfruta el viaje desde el mismo momento en que surge la idea, con el mapa rutero en la mano derecha y el mapa de los sueños en la izquierda.
En cualquier circunstancia puedo ver que mi mano izquierda sostiene, sin dudarlo, el mapa desplegado.

viernes, 22 de julio de 2011

Mulán

     Mulán es nuestro nombre en clave. El que adoptamos mi compañera de ruta, la Morocha y yo cuando nos simbiotizamos al viajar. Ella, como la Mulán original, la de la leyenda y luego la película, es una joven china. En este Mundo Moto muchas veces racista, son preferidas las japonesas, las alemanas, las italianas, pero no las chinitas como ella. Convengamos que si estamos juntas fue por una cuestión de presupuesto. De haber tenido los bolsillos más llenos yo misma hubiera optado por otra oriental, la de las alitas. Pero después de 7 meses y 9065km puedo decir que fue la elección correcta. 
     Ella y yo nos complementamos  para revivir el personaje de la leyenda china. Allí, Mulán es  una joven que, desafiando las expectativas casamenteras de la sociedad, ingresa en un cuerpo de guerreros, y con esfuerzo supera el entrenamiento, combate y es reconocida por sus acciones. 
    Es claro el paralelismo. Salir juntas para hacer algo más que las compras en el pueblo, es desafíar las convenciones sociales no escritas, que ubican una fémina disfrutando de otro tipo de hobbies: "Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar...". Sé coser, sé bordar, pero ¡ELIJO abrir la puerta para ir a RUTEAR!.
     Se necesita fortaleza, valor y estrategia para sobrevivir en un ambiente donde predominan los hombres y merecer el respeto, la estima y la confianza del grupo. Creo que lo hemos logrado, juntas, Mulán y yo.
     El poema chino que cuenta la leyenda de Mulán, termina con la imagen de una liebre hembra  y una liebre macho corriendo juntos, y el narrador preguntando si alguien sería capaz de distinguirlas.
     Aspiro a que quien nos vea rodando distinga que soy mujer, pero sólo considere el hecho de que pertenezco al clan de aquellos que disfrutamos de viajar en dos ruedas. Sólo éso.

martes, 12 de julio de 2011

Viejo mi cuerpo pero no mis ganas

Para escuchar mientras leés
   
    A mis 48 años, un matrimonio, un divorcio, 5 hijos, una nieta, una carrera inconclusa, innumerables citas post-D y dos historias amorosas que pintaron pero no fueron, me estoy viniendo vieja, como dice Pappo.
    Viejo mi cuerpo, viejos mis recuerdos, viejas mis canas, viejos los dolores que de vez en cuando me achacan. Pero como también dice Pappo "no puede ser que ésto me preocupe si estoy naciendo, qué bueno".
     Y nazco cada día sabiendo que está Tatiana desde hace casi 3 años. Ella le volvió a dar sentido a mi vida después de un tiempo largo y difícil. Sin Tati no hubiera hecho las cosas que más placer me dan. No hubiera vuelto a bailar. No hubiera empezado a viajar en moto. Porque ella me energizó para renacer, más vieja por fuera pero más joven por dentro cada vez que escucho su vocecita decirme "Nona".
     Una vez leí que "el dolor pierde poder enajenante si adquiere significado en un proyecto”. Por éso cuando llega una decepción la abrazo, para que dé paso a una catarata de locas ideas motivadoras de nuevos proyectos, de nuevas metas. Como ahora que estoy disfrutando de mi jubilación aunquen falten 4 años. Me visualizo ruteando hacia y hasta donde cada día me lo pida, y si el dinero alguna vez se acaba, trabajar haciendo lo que sé hacer, por la comida y el alojamiento. LIBRE, de todo lo que pretende atarme. No voy a morirme sin haber vivido mi vida.

lunes, 11 de julio de 2011

La vida continúa

(Escrito el viernes 25 de febrero de 2011)
    
    La vida continúa, a pesar de todo. A pesar de que algunos de los que amamos dejen este plano material, como lo haremos nosotros mismos para volvernos a encontrar algún día.
     La vida continúa, deslizándose junto con Giovanni en la patineta o metiéndose a la pileta junto con Tatiana. Continúa en las morrones en aceite de mamá, o en las "escasas y mal preparadas viandas" de Matías. En la firmeza de Laura para seguir adelante con sus hijos o en las locas salidas de esta Teacher, Motoquera y Bailarina.
     Continúa...

Primer Motoencuentro

(Escrito el domingo 30 de enero de 2011)
     Ayer hermoso día con los compañeritos de Juntos a la Par: asado, sol y risas, compañerismo y buena onda, no se puede pedir más. Aunque sí hubo más, entre tantísimas motos supercopadas que había en el encuentro, una pareja le sacó fotos a mi Mulán como si fuera LA motoooo... ¡No lo podía creer!. ¿Qué será qué les gusto?. ¿El equipaje -alforjas y bolso sobretanque-?, ¿O los espejos nuevos?... Jaja....Ése es todo el tunning que tiene mi Morocha.... ¿O será que percibieron su energía de Mujer Patagónica, indómita y aventurera?. No lo sé pero me encantóoo...

miércoles, 15 de junio de 2011

Mina

  "MINA" ha dejado de ser una palabra degradante para la condición de mujer.  Para mí y para muchas otras féminas, tiene una connotación positiva. Ser MINA no es una cuestión de genitalidad, es una cuestión de actitud. Una MINA es una mujer con los ovarios en su lugar. Las que siempre nos jugamos por los hijos, los nietos, por nuestra gente...pero no con la presencia física, éso es fácil y muchas veces no queda otra. MINAS somos las que estuvimos a pesar de la distancia virtual que muchas veces nos marcaron las dificultades, la soledad, la angustia, el abandono, el "no valés nada"... Las que no aflojamos cuando todo lo demás se venía abajo.
   Por éso, vos amiga que me leés desde Utah o San Martín de los Andes o cualquier otro lugar...vos, cada una de mis cuatro hijas... y vos que sos varón y también me lées: Tomáte 5 minutos, pensálo y decíte (o decíle a esa MINA que te acompaña): ¡SOS UN MINÓN DE LA PUTA MADRE! 
Sandra Belarde, una gran MINA.

sábado, 7 de mayo de 2011

Bariloche- Lago Puelo

(Viaje y relato de  Héctor Villaverde, un amigo motoquero del ciberespacio)


     Difícil es explicar un sentimiento, más para un neófito como yo. Viajar sin techo es algo alucinante, y en especial en este viaje donde la naturaleza que nos rodea no se puede calificar, me refiero solo al sentir.              
     Necesito que dejes librada la imaginación para que me acompañes en éste, para vos, imaginario viaje.  La cosa es muy simple vamos a andar en moto ente las nubes. Partida Bariloche, destino Lago Puelo, mes febrero, fecha 15, hora 08. 
     La moto ya está en la calle y en marcha, me ajusto la campera, los puños en especial, miro que esté todo correcto en la moto y el casco. El visor está abierto, me pongo los guantes, los ajusto, despacio como una ceremonia...los músculos se tensan, la respiración cambia junto con los latidos del corazón. Los ojos los cerrás tratando de ver más lejos, te duele un poco la mandíbula. Te montás, una marcha suave, salís...Sentís que se prenden las luces y se abre el telón,  es aquí y ahora, atrás va quedando Bari. Una rotonda, un cartel que nos dice "El Bolsón X km". 
     Ahí las ves en las laderas del cerro: LAS NUBES. Cerrás el visor, ponés las demás marchas, te sonreís y todo empieza a relajarse. Izquierda...derecha...entrás a trepar. Sólo escuchas el silbido de las gomas en el asfalto. Una ruta amplia y generosa, precipicio a tu izquierda, cerro a tu derecha, todo verde, salvo la cinta gris del asfalto. Comienza a oscurecer, te abraza una llovizna mansa, tomás precauciones, movés la moto para comprobar su agarre y su sistema de freno espectacular. Oscurece aún más, izquierda...derecha ...seguis trepando. En el próximo giro aparece él para iluminarlo todo. Y todo cambió. Estás en la ladera opuesta, continuás, mirás el cerro y allá están las otras. Vamos por ellas. Se repite la danza, izquierda...derecha...
     Te arden los ojos, te detenés, te sacás el casco, son tus lágrimas...
     Tomás unos mates, caminás, seguís viaje. Son como las 12, estás en El Bolsón mirando el cerro rodeado de charcos. Acá llovió, pasaste por arriba. Puelo te está esperando.
     Pero te digo. Si alguna ves te arden los ojos pará. Pará. Es que hace mucho que estás llorando y no te diste cuenta.

lunes, 28 de marzo de 2011

La encontré!

En la Siambretta de papá cuando tenía unos 10 meses.
     La encontréeeee...!!. La prueba de que ando en moto desde siempre....Casi 48 años de experiencia no es poca cosa....JAJAJAJAJA.

miércoles, 23 de marzo de 2011

GUAAAAAUUUUUU......!

     ...Tengo baúl para la motooooooo!!.....Y a la tarde voy a buscar el parabrisas...... Van llegando las cosas para el viaje a Tierra del Fuego en enero del 2012.  Falta bastante pero no importa porque:
     YO PUEDO, YO PUEDO, YO PUEDO. VAMOS PATOOOOOO TODAVÍA!!!!!

jueves, 17 de marzo de 2011

A MUST

     Leélo y me contás. El relato de Julito, un loco lindo que un día dijo "¿vamos a Ushuaia en moto?", y lo concretó sin dudarlo en 15 días.

http://clubpulsarargentina.superforo.net/t7232p20-viaje-a-ushuaia-desde-neuquen-por-ruta-40

SER PARTE DEL PAISAJE

     
Rodando con la Morocha Mulán no puedo ser otra cosa que el color, las formas y las sensaciones del paisaje. Elijo ser parte del paisaje, no del tráfico.

miércoles, 16 de marzo de 2011

NORTE NEUQUINO 5

Las Ovejas- Centenario

Séptimo Día: La carpa resistió la lluvia y amaneció soleado. En la vecindad carpera todos habían partido a la procesión. Menos yo, por supuesto.

    Al mediodía pretendí almorzar en un restaurante pero todo lo que conseguí fue este lugar, bien rústico, choripán y cerveza.

     Pero como dice mi hija Noelia, nada pasa porque sí. Que almorzara acá tuvo algo sumamente positivo: me permitió seguir charlando con la gente de mi tierra.


   
     Volví al camping y arreglé para comer un chivito a la noche. Después lavé ropa en un tachito y sentada en una piedra cercana a la única manguera del camping...Realmente estaba para la foto, me sentía en la colonia.
     Estaba colgando la ropa cuando viene un muchachito y me dice: "Dice Don Toribio que vaya, que está jugando a las tabas". Y allí fui, después de caminar unos 400mt y cruzar por un tambaleante puentecito de madera sobre un maloliente zanjón...


      Y me encontré con Don Toribio, siempre dispuesto para la cámara que jugaba por $50.- la tirada... ¡¡Yo ni loca tiro esa plata en el juego!!!. ¡Con $50 lleno el tanque de mi Mulán y me sobra para los Topline Defense!. 
     Observación: por un momento me sentí una intrusa, ya que si bien había algunas mujeres en el sitio donde se jugaba a las tabas, estaban alejadas del juego en sí, en un gazebo, tomando mate y cuidando los chicos mientras los compañeros jugaban y tomaban sidra y cerveza. Luego me pregunté si  acaso parecía un varoncito, porque me convidaron de sus bebidas y me invitaron a hacer unos tiros, a cuenta de otro bolsillo por supuesto...pero no me animé.


     Volviendo al camping pasé por una de las cantinas (ramadas) donde ese mismo día pero más tarde volvería a bailar todo, esta vez con ocasionales compañeritos de camping, luego de comer un super, requete rico chivito.
     Octavo Día: Mis planes eran volver a las Lagunas de Epu Lauquen para acampar dos días más, pero pasé tanto frío la noche anterior que me acobardé y decidí volverme a casa. Me despedí de la gente del camping y dejé el pueblo que ya empezaba a quedar vacío.
     Por supuesto, foto obligada con el cartel de fondo y la moto cargada para que me crean que estuve ahí.

     De fondo las ovejas de LAS OVEJAS, y bajo mi trasero (aunque apenas se ve por obvias razones...ejem) el tan mentado cuerito de oveja que aisla el calor del motor y además hace menos dura la experiencia del asiento para mi delicada anatomía posterior...jajaj...
      Llegué sin problemas a Andacollo donde cargué combustible para Mulán y comí un sandwich de milanesa sentada en la plaza, con esta vista magnífica de la capilla del pueblo y la montaña atrás.
     Salí para Chos Malal por dónde pasé sin detenerme, me entretuve charlando en Las Lajas y seguí sin inconvenientes hasta Huincul. Ahí fue cuando la Morocha conoció la tierra, ya que al detenerme en la estación de servicio para tomar algo, se hundió la muleta en la arena y tuve que pedir ayuda para levantarla.      
     Entré a Nqn capital a las 22.30hs donde la Morocha cumplió sus primeros 2000 km, de los cuales 1224 corresponden a este viaje.
     Al llegar a Centenario pasé por la casa de mis consuegros para compartir con mi hija Suyai (que recién llegaba de Rincón) la alegría y satisfacción que me produjo este viaje.

    Kuyen, la luna, me acompañó en esta última parte del viaje, ella que es madre protectora de lo femenino, se vistió con un destello espectacular para guiarme hasta casa segura y rebosante de felicidad.

MISIÓN CUMPLIDA Y HASTA LA PRÓXIMA ÑUKE MAPU!!

NORTE NEUQUINO 3

Andacollo- Las Ovejas- Lagunas de Epulauquen

     Cuarto día: Amaneció espectacularmente soleado y yo dormí mejor pero con mucho frío. Previendo que los 300 mt. de diferencia sobre el nivel del mar que estaba a punto de recorrer iban a hacer que disminuyera aún más la temperatura, compré otra bolsa de dormir. Sentía que llevaba un exceso de equipaje pero al ver después a otros viajeros me di cuenta de que había acomodado todo bastante bien.
     Salí casi al mediodía, sin apuros. Éso de competir, no se sabe con quién, para recorrer mucho km en un día no va conmigo. Así como otros salen de vacaciones con su auto, yo salgo de vacaciones con mi Mulán. Y circulo relajadamente parándome cuantas veces tenga ganas de hacerlo para descansar, para sacar una foto o para conocer algún punto de interés turístico. 
           
     Así es que me larqué a recorrer los 32 km hasta Las Ovejas disfrutando del paisaje, y al salir de una curva me atropelló este paisaje: EL DOMUYO. ¿Cómo no detenerme y sacar una foto? (¡aguante el Nokia a falta de una cámara de verdad!!).
     En el camino crucé viajeros en bicicleta y otros que iban caminando, promesantes de San Sebastián, la fiesta que ya habia comenzado con una novena días atras .  Aúnque respeto las creencias y opiniones de los que me rodean, personalmente no me cierra la idea del sacrificio físico para obtener favores de ningun santo o entidad similar. Creo que el lograr objetivos de cualquier índole depende SÓLO de la forma que le demos a nuestros pensamientos. Claro, aún quiero sacudirme el lastre de la tradición judeo-cristiana en la que fui educada y reemplazarla por algo más sano.
     Llegué a Las Ovejas y en el control policial de la entrada, después de la pregunta clásica "¿de dónde viene?, ¡¿sólaaaa?!", recibí la mirada condenatoria de una empleada de turismo que sacudiendo la cabeza expresó en voz baja: "es una locura". Me desprendí de la mala onda y entré al pueblo pensando que tendría opciones para acampar pero no fue así. El lugar "seguro" que me habían comentado carecía de baños, así que opté por el camping municipal, con malezas, desniveles importantes en el terreno y sólo una canilla para sacar agua para cocinar, lavar y lavarse. Lo único que me gustó fueron los baños públicos, impecablemente limpios (excepto por el anithigiénico detalle de que no había lavamanos):  $1 el baño y $5 la ducha. Me instalé alejada del bullicio pero la cantidad de gente que entraba constantemente al camping hacía preveer que no iba a durar mucho mi aislamiento.
     Ni bien llegar comenté con la gente del camping el motivo de mi viaje: la cueca neuquina. Ahí nomás llamaron a un paisano del lugar muy conocido por ser buen bailarín: Don Toribio Medel, que se presentó a sí mismo por la tarde proponiéndome que nos encontráramos en la fiesta a la noche. ¿Y que decir?. Primero con timidez y luego con desenvoltura me bailé todo una vez más y volví al camping con frío pero con un granito de arena más para mi saco de la felicidad. Después de todo la felicidad es éso: la suma de pequeños destellos de alegría. Nada más.
     Quinto día: Al día siguiente partí hacia el área protegida de Lagunas de Epu Lauquén, a unos 40 km de Las Ovejas. Al salir del pueblo, control policial y de gendarmería, y nuevamente las consabidas preguntas: ¿viajá sola?, ¿hace mucho que viaja en moto?...y bla, bla, bla...Ya me estaba comenzando a hartar de la estupidez machista pero elegí respirar hondo y pensar en lo que me esperaba más adelante.
      Volví por la ruta a Andacollo 4 km hasta el desvío a las lagunas, pasé el control policial (iupiiii!....zafé de las preguntas tontas....) y encaré hacia mi destino, una ruta en muy buen estado,  bordeando el Río Nahueve, nada que ver con el camino en construcción que venía soportando desde La Primavera. Al pasar el control de gendarmería en el ingreso al parque, el gendarme me sugirió que visitara un lugar a 8 km de la entrada para el que tenía que hacer un pequeño vadeo, le agradecí y lo agendé para el regreso. En la casilla de turismo, donde pagué $5 para pasar el día, charlé un rato con la empleada que fue todo amabilidad, sonrisas y buena onda. Avancé hacia la primera laguna y el día, algo ventoso enrulaba las aguas. Cero gente, cero ruido. Señales del hombre, lamentablemente sí, algo de basura tirada. Como siempre, la ansiedad me motivó a seguir camino, necesitaba llegar al final para luego decidir dónde quedarme o qué hacer.
 
     Entre la primera y la segunda laguna típica vegetación y relieve de meseta patagónica. Sin embargo aparecen las últimas estribaciones del bosque andino-patagónico allá a la distancia. .
 
 
     "La Roca Errática". Cuando leí éso pensé enseguida en una roca que se paseaba por todos lados pero no era así...jajaj... Es una roca que fue arrastrada después del surgimiento de la Cordillera de los Andes por un glaciar y quedó en el medio del valle como se ve acá. ¡Qué difícil sacarse fotos a uno mismo con un celu...!
     Un poco antes de llegar a la segunda laguna y subiendo una cuesta veo esta explosión de color. Y después dicen que la acidez del suelo patagónico sólo permite que prosperen naturalmente flores amarillas o blancas . Mirá, mirá!!....
     Y ahora que escribo ésto después de más de dos meses , me vuelve a impresionar como aquel día la belleza de mi tierra y se me escapa bajito un "Te amo Patagonia". No sé si son los casi 50 años que llevo orgullosamente, o el momento particular que estoy pasando con lo de papá, pero no me jode como otras veces este aparente exceso de sensibilidad. Doy gracias porque disfruto de cada pequeña cosa que la vida me regala, a full.
 
     Entre la primera y la segunda laguna cambia abruptamente el paisaje,  pero es sólo al llegar a la segunda laguna que se entra en contacto con el bosque ya que el camino se desliza entre ambos.









       Y entramos en contacto nomás, la Morocha Mulán y yo.
     Antes habíamos llegado hasta el final del camino, pero final, final. Allá donde se abre el sendero que lleva hasta la cascada del Arroyo Chaquira o cascada de los Duendes, a la que se llega después de unas dos horas y media de caminata. Era el mediodía y pensé en hacerlo, pero también  en lo inconveniente de  largarme sola, ya que ante cualquier inconveniente nadie sabría qué me había pasado. Opté por volver hasta el camping para comprar algo en la proveduría y ver las instalaciones para una futura visita con acampe incluído. Recorrí la zona de acampe diurno pensando en instalarme cerca de un grupo de motoqueros pero finalmente lo hice en la cabecera del lago, donde hay unas cómodas mesitas con bancos y techito. Está piola el lugar , pero por unos pocos minutos se hizo evidente para mí que había viajado SOLA... 

     Después de almorzar bajé hasta las orillas de la  laguna. Sólo se escuchaba el sonido del viento, las olas y los pájaros. Relax total. Pintó siesta y así fue.
      Y emprendí el regreso a Las Ovejas, disfrutando de los colores de mi provincia..





     Me pudo parecer que estaba sola, pero no fue así. La  Madre  Tierra insistía en conversar conmigo en todo momento. En los paisajes que llevan a un ¡GUAU! pero también y mucho más, en ésos que sólo el que ve con los ojos del alma puede apreciar. Vuelvo a decir: TE AMO PATAGONIA!!!!