Me dicen "La Teacher Motoquera", porque soy profe de Inglés y viajo en moto. Sin embargo, si fuera necesario reformular mi apodo tendría que ser algo que marque mi necesidad permanente de bailar. Cuando me preguntan si me gusta más bailar o rutear no sé qué responder. Debería existir un "pasionómetro", un dispositivo capaz de medir en "pasiolúmenes" el flujo luminoso de las pasiones.
Hace unos días tuve que decidir entre participar de una competencia de danza, o asistir a un motoencuentro que va a tener lugar el mismo fin de semana en la misma localidad, Las Grutas.
Ansiaba poder llegar al encuentro para, justamente, "encontrarme" con colegas motoqueros de otros lugares del país a quienes conozco de las redes sociales o de algún paso fugaz por diferentes lugares. Pero la danza, a diferencia de la moto, es una pasión que exige la presencia de otros, generalmente se baila en grupo, en un ballet en mi caso.
Elegir el encuentro implica dejar de lado el trabajo, el sacrificio y las expectativas de los profes y de los 11 compañeros restantes. No porque yo sea imprescindible, sino porque la coreografía se armó en base a 12, y sólo falta un mes para competir.
Elegir la competencia de danza implica privilegiar al grupo humano con quien comparto la pasión de la danza y el escenario.
Éso hice. Habrá otras fechas para encontrarme con los colegas motoqueros. Me esperan las rutas patagónicas a ambos lados de la cordillera a partir del 26 de diciembre...Casi 40 días de dejar que el viento me guíe...Siempre con el logo de la Compañía de Danzas del Neuquén en el parabrisas y la danza en las alforjas...