"Naciste para ser real, no perfecta", dice un cartel pintado en el frente de mi casa sobre el que se proyecta la sombra de la Morocha.
La moto perfecta para mí tendría mayor cilindrada, la suficiente como para viajar a 120 de crucero y así no estancarme detrás de los camiones en la ruta. Pero la tengo a ella, que es real, 100%. Nunca me dejó en banda, es un fierro, una ZANELLA -RX 150-. Alguna vez tuve la mala ocurrencia de decir que tenía una moto bebé, que ya iba a crecer y mi motomentor, Gustavo Molia me dijo con su vozarrón característico: "Lo que hacés está mal loca, tenés que estar agradecida de la máquina que tenés." Y tenía razón, estoy agradecida, es un tremendo fierro, fiel como ninguna.
Puede no ser perfecta pero es mi realidad, la que me lleva y me trae a todos lados, la que permite que mi imaginación se junte con mis deseos y yo pueda volar en las rutas.
¡MOROCHA MULÁN SOS PERFECTA PARA MÍ!.

