lunes, 28 de marzo de 2011

La encontré!

En la Siambretta de papá cuando tenía unos 10 meses.
     La encontréeeee...!!. La prueba de que ando en moto desde siempre....Casi 48 años de experiencia no es poca cosa....JAJAJAJAJA.

miércoles, 23 de marzo de 2011

GUAAAAAUUUUUU......!

     ...Tengo baúl para la motooooooo!!.....Y a la tarde voy a buscar el parabrisas...... Van llegando las cosas para el viaje a Tierra del Fuego en enero del 2012.  Falta bastante pero no importa porque:
     YO PUEDO, YO PUEDO, YO PUEDO. VAMOS PATOOOOOO TODAVÍA!!!!!

jueves, 17 de marzo de 2011

A MUST

     Leélo y me contás. El relato de Julito, un loco lindo que un día dijo "¿vamos a Ushuaia en moto?", y lo concretó sin dudarlo en 15 días.

http://clubpulsarargentina.superforo.net/t7232p20-viaje-a-ushuaia-desde-neuquen-por-ruta-40

SER PARTE DEL PAISAJE

     
Rodando con la Morocha Mulán no puedo ser otra cosa que el color, las formas y las sensaciones del paisaje. Elijo ser parte del paisaje, no del tráfico.

miércoles, 16 de marzo de 2011

NORTE NEUQUINO 5

Las Ovejas- Centenario

Séptimo Día: La carpa resistió la lluvia y amaneció soleado. En la vecindad carpera todos habían partido a la procesión. Menos yo, por supuesto.

    Al mediodía pretendí almorzar en un restaurante pero todo lo que conseguí fue este lugar, bien rústico, choripán y cerveza.

     Pero como dice mi hija Noelia, nada pasa porque sí. Que almorzara acá tuvo algo sumamente positivo: me permitió seguir charlando con la gente de mi tierra.


   
     Volví al camping y arreglé para comer un chivito a la noche. Después lavé ropa en un tachito y sentada en una piedra cercana a la única manguera del camping...Realmente estaba para la foto, me sentía en la colonia.
     Estaba colgando la ropa cuando viene un muchachito y me dice: "Dice Don Toribio que vaya, que está jugando a las tabas". Y allí fui, después de caminar unos 400mt y cruzar por un tambaleante puentecito de madera sobre un maloliente zanjón...


      Y me encontré con Don Toribio, siempre dispuesto para la cámara que jugaba por $50.- la tirada... ¡¡Yo ni loca tiro esa plata en el juego!!!. ¡Con $50 lleno el tanque de mi Mulán y me sobra para los Topline Defense!. 
     Observación: por un momento me sentí una intrusa, ya que si bien había algunas mujeres en el sitio donde se jugaba a las tabas, estaban alejadas del juego en sí, en un gazebo, tomando mate y cuidando los chicos mientras los compañeros jugaban y tomaban sidra y cerveza. Luego me pregunté si  acaso parecía un varoncito, porque me convidaron de sus bebidas y me invitaron a hacer unos tiros, a cuenta de otro bolsillo por supuesto...pero no me animé.


     Volviendo al camping pasé por una de las cantinas (ramadas) donde ese mismo día pero más tarde volvería a bailar todo, esta vez con ocasionales compañeritos de camping, luego de comer un super, requete rico chivito.
     Octavo Día: Mis planes eran volver a las Lagunas de Epu Lauquen para acampar dos días más, pero pasé tanto frío la noche anterior que me acobardé y decidí volverme a casa. Me despedí de la gente del camping y dejé el pueblo que ya empezaba a quedar vacío.
     Por supuesto, foto obligada con el cartel de fondo y la moto cargada para que me crean que estuve ahí.

     De fondo las ovejas de LAS OVEJAS, y bajo mi trasero (aunque apenas se ve por obvias razones...ejem) el tan mentado cuerito de oveja que aisla el calor del motor y además hace menos dura la experiencia del asiento para mi delicada anatomía posterior...jajaj...
      Llegué sin problemas a Andacollo donde cargué combustible para Mulán y comí un sandwich de milanesa sentada en la plaza, con esta vista magnífica de la capilla del pueblo y la montaña atrás.
     Salí para Chos Malal por dónde pasé sin detenerme, me entretuve charlando en Las Lajas y seguí sin inconvenientes hasta Huincul. Ahí fue cuando la Morocha conoció la tierra, ya que al detenerme en la estación de servicio para tomar algo, se hundió la muleta en la arena y tuve que pedir ayuda para levantarla.      
     Entré a Nqn capital a las 22.30hs donde la Morocha cumplió sus primeros 2000 km, de los cuales 1224 corresponden a este viaje.
     Al llegar a Centenario pasé por la casa de mis consuegros para compartir con mi hija Suyai (que recién llegaba de Rincón) la alegría y satisfacción que me produjo este viaje.

    Kuyen, la luna, me acompañó en esta última parte del viaje, ella que es madre protectora de lo femenino, se vistió con un destello espectacular para guiarme hasta casa segura y rebosante de felicidad.

MISIÓN CUMPLIDA Y HASTA LA PRÓXIMA ÑUKE MAPU!!

NORTE NEUQUINO 3

Andacollo- Las Ovejas- Lagunas de Epulauquen

     Cuarto día: Amaneció espectacularmente soleado y yo dormí mejor pero con mucho frío. Previendo que los 300 mt. de diferencia sobre el nivel del mar que estaba a punto de recorrer iban a hacer que disminuyera aún más la temperatura, compré otra bolsa de dormir. Sentía que llevaba un exceso de equipaje pero al ver después a otros viajeros me di cuenta de que había acomodado todo bastante bien.
     Salí casi al mediodía, sin apuros. Éso de competir, no se sabe con quién, para recorrer mucho km en un día no va conmigo. Así como otros salen de vacaciones con su auto, yo salgo de vacaciones con mi Mulán. Y circulo relajadamente parándome cuantas veces tenga ganas de hacerlo para descansar, para sacar una foto o para conocer algún punto de interés turístico. 
           
     Así es que me larqué a recorrer los 32 km hasta Las Ovejas disfrutando del paisaje, y al salir de una curva me atropelló este paisaje: EL DOMUYO. ¿Cómo no detenerme y sacar una foto? (¡aguante el Nokia a falta de una cámara de verdad!!).
     En el camino crucé viajeros en bicicleta y otros que iban caminando, promesantes de San Sebastián, la fiesta que ya habia comenzado con una novena días atras .  Aúnque respeto las creencias y opiniones de los que me rodean, personalmente no me cierra la idea del sacrificio físico para obtener favores de ningun santo o entidad similar. Creo que el lograr objetivos de cualquier índole depende SÓLO de la forma que le demos a nuestros pensamientos. Claro, aún quiero sacudirme el lastre de la tradición judeo-cristiana en la que fui educada y reemplazarla por algo más sano.
     Llegué a Las Ovejas y en el control policial de la entrada, después de la pregunta clásica "¿de dónde viene?, ¡¿sólaaaa?!", recibí la mirada condenatoria de una empleada de turismo que sacudiendo la cabeza expresó en voz baja: "es una locura". Me desprendí de la mala onda y entré al pueblo pensando que tendría opciones para acampar pero no fue así. El lugar "seguro" que me habían comentado carecía de baños, así que opté por el camping municipal, con malezas, desniveles importantes en el terreno y sólo una canilla para sacar agua para cocinar, lavar y lavarse. Lo único que me gustó fueron los baños públicos, impecablemente limpios (excepto por el anithigiénico detalle de que no había lavamanos):  $1 el baño y $5 la ducha. Me instalé alejada del bullicio pero la cantidad de gente que entraba constantemente al camping hacía preveer que no iba a durar mucho mi aislamiento.
     Ni bien llegar comenté con la gente del camping el motivo de mi viaje: la cueca neuquina. Ahí nomás llamaron a un paisano del lugar muy conocido por ser buen bailarín: Don Toribio Medel, que se presentó a sí mismo por la tarde proponiéndome que nos encontráramos en la fiesta a la noche. ¿Y que decir?. Primero con timidez y luego con desenvoltura me bailé todo una vez más y volví al camping con frío pero con un granito de arena más para mi saco de la felicidad. Después de todo la felicidad es éso: la suma de pequeños destellos de alegría. Nada más.
     Quinto día: Al día siguiente partí hacia el área protegida de Lagunas de Epu Lauquén, a unos 40 km de Las Ovejas. Al salir del pueblo, control policial y de gendarmería, y nuevamente las consabidas preguntas: ¿viajá sola?, ¿hace mucho que viaja en moto?...y bla, bla, bla...Ya me estaba comenzando a hartar de la estupidez machista pero elegí respirar hondo y pensar en lo que me esperaba más adelante.
      Volví por la ruta a Andacollo 4 km hasta el desvío a las lagunas, pasé el control policial (iupiiii!....zafé de las preguntas tontas....) y encaré hacia mi destino, una ruta en muy buen estado,  bordeando el Río Nahueve, nada que ver con el camino en construcción que venía soportando desde La Primavera. Al pasar el control de gendarmería en el ingreso al parque, el gendarme me sugirió que visitara un lugar a 8 km de la entrada para el que tenía que hacer un pequeño vadeo, le agradecí y lo agendé para el regreso. En la casilla de turismo, donde pagué $5 para pasar el día, charlé un rato con la empleada que fue todo amabilidad, sonrisas y buena onda. Avancé hacia la primera laguna y el día, algo ventoso enrulaba las aguas. Cero gente, cero ruido. Señales del hombre, lamentablemente sí, algo de basura tirada. Como siempre, la ansiedad me motivó a seguir camino, necesitaba llegar al final para luego decidir dónde quedarme o qué hacer.
 
     Entre la primera y la segunda laguna típica vegetación y relieve de meseta patagónica. Sin embargo aparecen las últimas estribaciones del bosque andino-patagónico allá a la distancia. .
 
 
     "La Roca Errática". Cuando leí éso pensé enseguida en una roca que se paseaba por todos lados pero no era así...jajaj... Es una roca que fue arrastrada después del surgimiento de la Cordillera de los Andes por un glaciar y quedó en el medio del valle como se ve acá. ¡Qué difícil sacarse fotos a uno mismo con un celu...!
     Un poco antes de llegar a la segunda laguna y subiendo una cuesta veo esta explosión de color. Y después dicen que la acidez del suelo patagónico sólo permite que prosperen naturalmente flores amarillas o blancas . Mirá, mirá!!....
     Y ahora que escribo ésto después de más de dos meses , me vuelve a impresionar como aquel día la belleza de mi tierra y se me escapa bajito un "Te amo Patagonia". No sé si son los casi 50 años que llevo orgullosamente, o el momento particular que estoy pasando con lo de papá, pero no me jode como otras veces este aparente exceso de sensibilidad. Doy gracias porque disfruto de cada pequeña cosa que la vida me regala, a full.
 
     Entre la primera y la segunda laguna cambia abruptamente el paisaje,  pero es sólo al llegar a la segunda laguna que se entra en contacto con el bosque ya que el camino se desliza entre ambos.









       Y entramos en contacto nomás, la Morocha Mulán y yo.
     Antes habíamos llegado hasta el final del camino, pero final, final. Allá donde se abre el sendero que lleva hasta la cascada del Arroyo Chaquira o cascada de los Duendes, a la que se llega después de unas dos horas y media de caminata. Era el mediodía y pensé en hacerlo, pero también  en lo inconveniente de  largarme sola, ya que ante cualquier inconveniente nadie sabría qué me había pasado. Opté por volver hasta el camping para comprar algo en la proveduría y ver las instalaciones para una futura visita con acampe incluído. Recorrí la zona de acampe diurno pensando en instalarme cerca de un grupo de motoqueros pero finalmente lo hice en la cabecera del lago, donde hay unas cómodas mesitas con bancos y techito. Está piola el lugar , pero por unos pocos minutos se hizo evidente para mí que había viajado SOLA... 

     Después de almorzar bajé hasta las orillas de la  laguna. Sólo se escuchaba el sonido del viento, las olas y los pájaros. Relax total. Pintó siesta y así fue.
      Y emprendí el regreso a Las Ovejas, disfrutando de los colores de mi provincia..





     Me pudo parecer que estaba sola, pero no fue así. La  Madre  Tierra insistía en conversar conmigo en todo momento. En los paisajes que llevan a un ¡GUAU! pero también y mucho más, en ésos que sólo el que ve con los ojos del alma puede apreciar. Vuelvo a decir: TE AMO PATAGONIA!!!!

NORTE NEUQUINO 2

Andacollo City

     Segundo día de viaje. Tan sólo abrir la carpa y tener esta vista me hizo pensar que el cansancio que me había vencido la noche anterior y que aún sentía, valía la pena. Por el momento.
                                     
     Caminé hasta el río para saludar su energía, y el contacto de su agua fresca, hizo que volviera a mi mente la idea de bautizar a mi Morocha, lo más cerca de las nacientes del río Neuquén que pudiera.

     El silencio y la quietud de la mañana me llevaron a buscar un lugar cómodo donde sentarme al sol. Mapa en mano fui hasta la pileta, pero al verla cambié de planes. Enseguida busqué a la encargada que no podía creer que me fuera a meter al agua a las 9 de la mañana, pero de todas maneras me revisó, me cobró y allá fui: agua fresca, aire puro, vista espectacular... todo para mí sola, ya que el camping entero dormía.

     Después de tres horas de alternar sol y pileta, lectura y charla, me fui al centro. Ya cuando me subí a la moto sentí que mi vieja tendinitis del brazo izquierdo me daba señales de alarma. Hice las compras, esperando que saliera una cabalgata desde la plaza hasta el campo de jineteada donde pensaba almorzar. Sin jinetes a la vista y viendo que todo se demoraba, decidí comer una pizza pero cuando traté de cortarla me di cuenta de que no podía sostener el tenedor porque no tenía prensión en la mano. Comí como pude, volví al camping, me tomé un antiinflamatorio y me acosté.
     Dormí hasta la noche y, sin salir de la carpa porque cada movimiento implicaba dolor, "malcomí" algo de pizza que había quedado (con los casi 40p que me habían cobrado por una muzzarella no estaba para tirarla...). Maldiciendo la ocurrencia de haber viajado hasta ahí, en moto y sola... (bajón en la autosuficiencia que me caracteriza...), y rogando por una teletransportación al mejor estilo "Viaje a las estrellas" que me permitiera estar en casa sin tener que manejar de vuelta, me tomé otro antiinflamatorio y traté de dormir. No dejaba de pensar en lo pesado del viaje del día anterior: mucho viento Y miedo a los barrancos...Y poca velocidad de la moto...Y... para qué vine si no voy a la fiesta...Y...Y...Y... me dormí. Por segunda noche volví a perderme la fiesta.
     Tercer día de viaje. El dolor había cedido un poco y cedió más en la pileta, de la que disfruté  con calma, toda la mañana. Almorcé mientras charlaba con una pareja de Chos Malal que, aunque esa vez andaba en auto, había recorrido toda la zona en moto. Me contaron sus experiencias y me propuse llegar a las Lagunas de Epulauquen. Lo que hasta entonces era sólo un área celeste en el mapa, lejana y aparentemente inaccesible, se había convertido en algo tangible. 
     A pesar de que seguía sin poder sujetar bien el manillar, salí a recorrer los alrededores. Huinganco, a 8 km,  fue mi destino. El camino corre a la par del río, por lo que iba buscando donde acercar la moto para la ceremonia de bautismo. Divagué pensando en los dones que, como un Hada Madrina, le iba a conceder a mi Morocha, pero no me animé a llegar hasta el agua por miedo a quedarme varada. Por otro lado, seguía estando presente la ambición de llegar más cerca de las nacientes y la recién adquirida idea de las lagunas me incentivaba aún más.
      Volví al pueblo y bajé hasta el campo de jineteada donde me concentré tanto en la gente del lugar que no saqué ni una foto de los caballos. Como este paisano de mocasines y espuelas.
      Más satisfecha con el contacto con la gente que con el supuesto espectáculo, volví al camping, me duché (agua caliente de 20 a 21.30 y baños en mal estado.....) y partí hacia la fiesta, ¡por fin!. (Y menos mal porque era el último día)

     Y acá sí que me bailé todo, sino dejaba de ser yo misma. Se me movían las patitas solas con la música, y siempre hubo un gaucho que no me dejó en banda y, aunque la cueca me esquivaba aún, salí a bailar, corridos, rancheras y demás. Vamos Pato todavía, uniendo pasiones, la ruta y la danza!!.
     Completamente cargada de endorfinas me fui a dormir con la determinación de salir temprano hacia Las Ovejas, mi próximo destino.
    

martes, 15 de marzo de 2011

NORTE NEUQUINO 1

Recorrido total: Andacollo- Las Ovejas- Varvarco- Lagunas de Epu Lauquen.

Centenario- Andacollo

     Salí de casa y cargué nafta en la Shell de Centenario donde recibí las primeras miradas extrañadas. Empezó a aflorar mi siempre latente susceptibilidad y debo haber endurecido la expresión, evitando así las preguntas. Sólo hubo un tímido " ¿A dónde viaja?" cuya respuesta provocó unas cejas arqueadas más allá de lo normal.
     Me costó salir de Nqn por el tránsito de la mañana, y al pasar Senillosa comprobé que los guantes que tan esmeradamente había elegido dejaban pasar más frío del esperado. Seguí hasta Huincul adueñándome del centro del carril, bien o mal, me sentía más segura así. Allí tomé un café y continué hasta Zapala donde después de 50 minutos de cola pude cargar nafta. Al girar hacia Las Lajas comencé a sentir latir más fuerte a mi tierra. Una sensación de pertenencia que sólo se puede percibir viajando en moto. Siempre dije que Neuquén posee una fuerza magnética que me lleva a vibrar junto a ella, pero nunca la había experimentado de esta manera.
     Almorcé en Las Lajas y unas cuantas horas después, llegué a Chos Malal, luego de luchar contra el viento que más de una vez hizo que me imaginara 20mt abajo de un barranco, y éso que todavía había asfalto. Plena siesta, nada abierto, hambre y sed, por lo menos tenía un perro que me ladre...
     Dispuesta a continuar viaje, cargo nafta en la única estación de servicio que sólo tenía ultra y un empleado que, continuando la tradición machista que ya venía advirtiendo en el camino me dijo: "¡¿Sóla hasta Andacollo?!, Mire que el camino está muy malo, es peligroso, es muy sinuoso y angosto  ..Fíjese qué hace...". ¡Qué mala onda por favor!. Se supone que el turismo en la zona favorece a todos, ¿por qué tratar de desanimarme  así?. El que pasa en versión gasolera como yo, puede ser un agente de difusión de la zona visitada al volver a su lugar de origen. No hay turistas más o menos importantes. Hay turistas. Y dar información incorrecta no contribuye para nada.
     De más está decir que, si en algún momento y ante el cansancio que ya tenía, había pensado en no continuar, ese comentario me energizó lo suficiente como para no bajar los brazos. Así fue que seguí viaje, esperando encontrar a cada momento los peligros anunciados, cosa que nunca sucedió. El viento me siguió castigando y mi velocidad seguía bajando. Creo que en partes iba a 20km/hora, sin exagerar.  Pero tuve mi recompensa.
     Camino a Andacollo, mi bella tierra neuquina me mostró esta bucólica conjunción de cielo claro, aire puro y doradas elevaciones. Por estos lados grité mi primer "Te amo Patagonia!!!!!" (menos mal que sólo mi Mulán me escuchaba).
     Unos km antes de llegar a Andacollo me detuvo un control de gendarmería. La documentación en regla y.....la actitud ya habitual en ese momento: "¿A dónde va?" y, mirando hacia atrás en el camino, "¿Dónde viene su grupo?". "No, viajo sola", mi respuesta. Y este buen señor se despacha con un " Mire señora, yo le aconsejo que se vuelva a su casa, no es conveniente que una mujer sola ande en moto por estos lugares..". ¡MACHISTAAAAA!...y la PMQLP!. Pero no fue éso lo que respondí, me tomé un segundo para pensar y le dije: "¿Usted es casado?", "Sí", "Y está trabajando acá, lejos de su casa...", "Sí". "¿Usted sabe dónde y con quién está su mujer en este momento?". Mirada furiosa de su parte y un cortante "Circule señora" fueron la conclusión de este incidente. Que no sería el último.
     La ruta, si bien tenía lo suyo: ripio suelto, camino en construcción, pendientes y curvas, se me hizo complicada por mi falta de experiencia. Dos errores: agarrarme con demasiada fuerza cuando debería haber  ido atenta pero con los brazos relajados, y la otra, bajar la velocidad ante los bordes o montículos de piedras o desniveles en la ruta, debí haber sostenido la velocidad.
     Llegué a Andacollo a las seis y media de la tarde. Una locura. Paré millones de veces para descansar los brazos y la cintura. Y todavía tenía que instalarme en el camping, cosa que hice mientras respondia una vez más con paciencia: "Sí, en moto". "Sí, sola".

      Me duché y me acosté para descansar antes de ir al "centro" para unirme  a la fiesta. Pero el cansancio pudo más y dormí hasta el día siguiente.
    



lunes, 14 de marzo de 2011

Disclaimer

     Hace un rato alguien se tomó la molestia de escribirme por Facebook y decirme que me queda grande el rótulo de motoquera porque hace dos meses que tengo moto. (ESTA moto...)
    Puede ser que tenga razón, puede que no. Sólo intento compartir pensamientos y emociones que surgen a partir de viajar en moto. Y justamente la persona que comenta es quien a pesar de tener moto hace más de 10 años nunca hizo un viaje a más de 100 km...
    Después de todo al que no le gusta, que no lea. Que vaya a mirar la Tv de Tinelli o Gran Hermano, que seguramente están más en sintonía con su forma de pensar. Punto.

EMPEZAR A VIAJAR

     Y aparecieron ellos, los muchachitos de las motos, para dejar que me sienta parte de algo más allá de lo pensado.
     Entre tanta lectura sobre motos y mientras esperaba que me la entregaran, el Anillo de Salomón, mi Hada Madrina o la Magia de Harry Potter deben haberme acompañado, porque volví a un foro que había leído meses atrás, aún antes de siquiera pensar en volver a tener moto, el foro de Juntos a la Par. Ya con la Morocha en mis manos consulté allí con respecto al seguro y después de varios intercambios tuve curiosidad por conocerlos. Educadamente (¿temerosamente?) pedi permiso para acercarme a su lugar de encuentro,  sin que se me pasara por la cabeza el pertenecer, sabiendo que es un grupo formado exclusivamente por varones y que dada mi escasez de experiencia poco tendría que hacer yo allí.
      Finalmente llegué a La Plaza un viernes 31 de diciembre. Me encontré con Gustavo y Jorge, dos ejemplares completamente diferentes de la fauna que circula en moto, no sólo como medio de transporte. Gustavo, verborrágico, acelerado, directo, observador e inquisitivo. Jorge, silencioso, aparentemente indiferente, pero como demostró después, amable y servicial. Ellos me animaron, me aconsejaron, me dieron el "Tú puedes Pato" que yo tanto necesitaba.
     Ya tenía pensado viajar en colectivo hasta Copahue que era el lugar donde, antes de la moto, pensaba recuperar algo de la energía perdida. Quizás (osadamente porque mis últimas vacaciones habían sido en auto y en hotel), llegaría hasta Andacollo, siempre en carpa. Después de haber bailado cueca neuquina con la Compañía  en diciembre, me había quedado la curiosidad por verla bailar en origen. Ahora la Morocha me permitiría meterme bien adentro en el norte neuquino. Definitivamente mi destino tendría que ser Andacollo por la Fiesta del Veranador, y Las  Ovejas por la Fiesta de San Sebastián,  con tan sólo unos días de diferencia.
     Aquella primera vez en La Plaza (de las Banderas donde se reúne la agrupación habitualmente), expresé mi decisión de viajar a pesar de que tras haber leído a varios viajeros, la cantidad de cosas que necesitaba superaba ampliamente mis posibilidades de compra. Como suelo hacer, dije: "Yo me voy, no sé de dónde voy a sacar lo que necesito, pero me voy". Y como el haberlo expresado en voz alta me comprometía  conmigo misma, no tuve más remedio que hacerlo.
     En 15 días fui consiguiendo aquello que consideraba necesitaba y que al principio me resultaba imposible. Comprado, prestado o recuperado del altillo todo llegó. Una prueba de  la Ley de Atracción. No hay otra explicación. Había leído TANTO sobre viajes en moto, TANTO sobre mi lugar de destino, que en mi mente ya había viajado. Había recorrido la ruta visualizándome tranquila, segura y disfrutando. Había sentido como los vehículos me pasaban "finito" sin que me sobresalte y como me "chupaban" los camiones cuando me rebasaban mientras yo mantenía el rumbo. Me había visto llegar sin ningún inconveniente hasta Las Ovejas. Había sentido la vibración de la música en mi cuerpo, imprimiendo vida a movimientos nuevos. Había conversado durante horas con la gente del lugar. Había disfrutado tanto, mucho, y más. Y así fue.
     Me fui media floja de indumentaria, pero ya vendrán tiempos mejores. Gracias a Chichino, el papá de mis chicos que me prestó la campera y me dio todo el apoyo moral que me hacía falta. Un tipo inteligente, no por nada estuvimos casados tantos años. Y si de apoyo se habla, gracias a Gustavo Molia y toda la gente de "Juntos a la Par", los motoqueros amigos que me escucharon y me dieron los consejos y el aliento que me hacía falta. Cero machismo de su parte.
     El día "D" tuve el apoyo inigualable de Marquis, mi yerno  preferido...jajaj..., que me ayudó a acomodar las alforjas y de  mi hija Lia que siempre está en la logística. Todavía no había salido y ya estaba despeinada, descontracturada, una señal de que en este viaje nada iba a ser convencional. 


     Salí de casa largando al aire el infaltable "GO, GO, GO", que comparto con Giovi cada vez que salimos en busca de aventuras.
 
     ¡Qué tal!. Pato, la Morocha neuquina partiendo con Mulán, la Morocha china. Lia y Markis, trasnochados sacando la foto y en la despedida.



     Y allá fui. Al norte neuquino EN MOTO Y SOLA!!! ...jajajaja....


viernes, 11 de marzo de 2011

Grito de mujer

     En el momento de salir del camping de Las Ovejas, para emprender la vuelta de mi primer viaje en moto, escuché una voz que gritaba: "¡Que vivan las mujeres, nosotras podemos!" mientras se alzaba un brazo en señal de victoria. ¿Victoria sobre los prejuicios machistas (de hombres Y mujeres...)?. ¿O victoria sobre nuestros propios miedos?. Como sea, me sorprendió. Fue un mimo gigante que  me llenó el corazoncito. Y mientras consumía los km hasta casa, no dejaba de pensar en las cosas que hacemos las mujeres, silenciosamente, que implican una victoria constante. 
     No soy feminista, de hecho odio los "...ismos", los extremos, los fundamentalismos. No es falta de compromiso, es la necesidad de proteger el libre albedrío de cada uno, porque considero que adherir a los "...ismos" es adherir a un sistema premoldeado y acabado de conceptos que mutilan la decisión individual. En particular, me jode aquella postura feminista que implica más que la defensa de los derechos de la mujer, el situarse en oposición a toda manifestación masculina. No me va. Pero el grito salido del corazón, más que de la garganta, de esa mujer, fue un grito feminista, una reivindicación de sus propios anhelos postergados. Después de más de 40 años de hacerse cargo de sus hijos y su familia, porque su marido siempre trabajó lejos de casa, empezaba a disfrutar de un tiempo propio. Igual que yo, aunque no hayan pasado 40 años.
     Por éso quiero compartir este video, haciendo énfasis en "Qué vivan las mujeres que dejaron de ordenar las cosas que los demás desordenaron ...que vivan  las mujeres que se atreven a vivir...que vivan las mujeres que dejaron de preocuparse por lo que piensa el resto y sin embargo siguen preocupándose por los demás...".
     ¡QUE VIVAN LAS MUJERES, NOSOTRAS PODEMOS!

jueves, 10 de marzo de 2011

Ay, la gente...

     ...gente....de género y condición variada opinando sobre MÍ!!!!.
     Hoy la actitud de una persona me hizo repensar y preguntarme: ¿Por qué?, ¿Con qué derecho?. Hagan su vida que yo hago la mía y no jodo a nadie. Desde el primer día en que me planteé viajar con Mulán, mi Morocha (mi humilde Zanella 150) recibí comentarios de todo tipo, pero que básicamente se resumen en un "¿EN MOTO SOLAA.....?". Mi respuesta y actitud fue variando, desde un reposado: "Sí, sola" hasta un menos calmo "No sabía que hacían falta dos para manejar una moto..." (o sea...no me jodas porque estoy harta de comentarios pelo.........).
      Cuando sólo tenía ganas y los planes apenas comenzaban a tomar forma, no imaginaba que en el transcurso del viaje respondería esa pregunta muchísimas veces más. Al principio pensé que era una cuestión de machismo (tanto de los hombres como de las mujeres), imaginándome que si yo fuera varón, nadie se animaría a preguntar lo mismo. 
     Pero hace unos días atrás, al charlar con un matrimonio de T. del Fuego que se detuvo a hacerme preguntas  en San Antonio, pude advertir que en la pregunta "¿EN MOTO SOLAA.....?" está implícita cierta admiracion. No porque lo mío sea extraordinario sino porque  implica vencer, básicamente, el temor a la soledad. Este muchacho, Diego, integrante de la Agrupación Los Lobos de Río Grande, me dijo:" yo no haría lo que hacés vos, no tenés con quien charlar, te parás a fumar un cigarrillo, a descansar y estás solo". Con esas simples palabras destruyó mi teoría acerca del machismo imperante en la pregunta repetida. Y me sentí más tranquila.
     Sin embargo hoy, una mujer pequeña (por lo acotado de sus pensamientos) fue más allá al comentar con diplomacia pero con evidente mala entraña "A mí ni se me ocurriría, éso queda para gente de otra edad y de otra condición...". ¡¿Otra edad!?, ¡¿Cuál edad?!. ¿O es que alguna vez disfrutó de otra edad diferente a la de la estrechez mental?...¡¿Otra condición?!. ¿Cuál sería ?.¿La que ella y muchas ostentan, la de parecer una mujer refinada y con clase cuando es una fiera capaz de todo por dinero?. Soy refinada en mi forma de pensar porque salgo de lo estándar...Y es más de lo que muchos siquiera sueñan con hacer, PENSAR CON LIBERTAD.
     Como dice el tema de Los Fabulosos :"¿Por qué vas lastimando a quién se ve distinto?.Imponiendo posturas siempre con mano dura...Mal Bicho..."
     Soy quien soy, mujer espiritual ante todo, madre, amiga, "teacher", enamorada del mar, bailarina de folklore y MOTOQUERA. Sí. A pesar de que hay quienes reniegan de la palabra porque tiene cierta connotación negativa. SOY MOTOQUERA porque en la ruta y con el viento en la cara que me trae los perfumes de mi tierra, puedo pensar, puedo sentir, puedo vivir, puedo "dejar una suerte de señal" (FITO dixit).
     Que sigan opinando mientras yo me voy "A RODAR"... 
     

 

martes, 8 de marzo de 2011

El verbo negado

     Necesito escribir pero tengo un enjambre furioso de ideas que dejan mi mente en blanco. Hace unos días atrás mientras miraba dormitar a papá rogaba por una notebook, netbook o lo que fuera para poder darle forma a mis pensamientos. Parece que ya no me resulta el papel como soporte, porque no pude escribir una palabra en mi agenda.
     ¿Qué escribir?. ¿Que papá se muere de a poquito todos los días?. ¡Cuántos apuntes mentales tomé de sus manos y ahora sólo tengo ideas inconexas!..
      ¿Qué escribir?. ¿Que tengo muchas ganas de llorar durante horas por lo que no fue y ya no será?. Llorar por ese tango que ya no voy a bailar con vos papá. Llorar por ese intercambio de pensamientos y emociones que ya no volverá a ocurrir. Llorar porque mañana empiezan las clases y no estoy ansiosa como siempre he estado. ¿En qué lugar, en qué momento se achicaron mis ganas?
     Me voy a dar una vuelta en moto, Quizás la ruta consumiéndose bajo las ruedas de mi Morocha me aclare las ideas. O no.