viernes, 25 de febrero de 2011

Motoqueros

     ¿Cómo es tu imagen mental de un motoquero?. ¿Campera de cuero, tachas, guantes recortados, botas, chaleco de jean y pañuelo, acompañados ineludiblemente de rudeza...locura...birra y faso?.
     Hay muchos tipos de personas que conducen motos, lo que es motivo de otro post. Está también la discusión acerca de si son motociclistas, moteros ("¿te vas a encontrar con los que venden mote?" dijo un amigo que también conduce motos...jaja...) o motoqueros (con la consiguiente discusión acerca de que la palabra da mala prensa porque en Brasil le dicen "motoqueiros" a los motochorros). Yo uso este último término. Y punto. 
     Los motoqueros que me rodean y con los que prefiero relacionarme no son rudos, locos, torpes, toscos, desconsiderados o groseros. Nada de éso. Pueden vestirse de muchas maneras pero coinciden en lo que son. Son seres perceptivos que te "semblantean" cuando te conocen y descubren aquello que estaba tan esconddo que ni vos mismo conocías. Son tipos que cuando relatan un viaje incluyen sus pensamientos y sentimientos más profundos. Son hombres que no sienten vergüenza de declararse su afecto públicamente sin por éso temer ser considerados poco viriles. Son los que pueden pararse en el medio de la ruta aunque el viaje se prolongue un poco más, para sacar "esa" foto que después exhibirán como el mejor de los trofeos y que en definitiva muestra la sensibilidad que les permitió no dejar pasar ese paisaje, esa luz, ese color...Son gente que no duda en decir en un blog algo así  "Por éso AME, AME hasta perderse, ame hasta no entender quién es usted o quién es la otra persona, uniendo el alma y eternizándola en un segundo, pero eso sí, no olvide alimentarla día a día...". Son los que hablan de "chiquitaje" en la cilindrada pero después te aconsejan con paciencia con respecto a tu moto, sin hacer diferencias entre sus terribles motos y mi Mulán. Son los que, en silencio, me cuidan en la ruta como caballeros que son, porque en definitiva llevo a una princesa de Disney conmigo.
     Son ésos, que hoy que me toca viajar para despedir a mi papá, me ofrecen su teléfono, su presencia, sus consejos, su sonrisa, su mirada comprensiva, su cariño. Son primero, y antes que nadie, los muchachitos de Juntos a la Par.  

     Un beso chicos, nos vemos a la vuelta!


(Hacé click acá y leélo en un PPT: http://www.slideshare.net/Neuquita/motoqueros)

¡Estás loca!

     Años atrás alguien me dijo: "Estás loca...¡andás por la vida en una bicicleta sin frenos!. Y hoy leyendo un artículo de Página 12 me dí cuenta de que es absolutamente cierto, elijo circular en una bicicleta sin frenos, PERO ésto no significa que esté loca, todo lo contrario (y aquí transcribo una parte de ese artículo): "Como la bicicleta carece de frenos, el conductor o conductora establece el ritmo con su pedaleo. Circulan con la velocidad justa en cada momento... Por lo general, los ciclistas desenfrenados son sujetos que han sabido adaptarse a las vicisitudes de la vida, haciendo con poco, mucho. No consideran que andar en bicicleta sea poesía, sino pura prosa; andan sólo por andar. No llevan cadena ni candados: prefieren su bici robada, antes que encadenada."

   
     Y SÍ, PREFIERO ANDAR SÓLO POR ANDAR VIENDO EL PAISAJE Y DISFRUTANDO DEL SOL EN LA CARA, CUANDO LO HAY, Y DESAFIANDO LA LLUVIA CUANDO LLEGA, PORQUE SÉ QUE NADA, Y TODO, ES PARA SIEMPRE." (18 sept 2010) 

Todavía no tenía a mi Morocha pero sí la necesaria actitud para que nos perteneciéramos.Y llegó. Acá volviendo, victoriosas, de nuestro primer viaje.

jueves, 24 de febrero de 2011

Y todo comenzó así

        Todo comenzó por una cámara. Ese día de diciembre, hace un poco más de dos meses y mientras mirábamos publicidades con mi hija le comenté "Me voy a comprar una cámara de fotos". Ella respondió "¿Por qué no te comprás una moto en vez de una cámara?". La miré extrañada tratando de entender la relación entre una cosa y la otra, a lo que respondió "comprála en cuotas, cn el dinero que te vas a ahorrar en taxis ya la tenés paga..."
     Y la idea comenzó a germinar en mi mente. Más que germinar creció como la planta de habas de Juanito, aceleradamente y sin detenerse. Tener moto de nuevo me seducía y al comenzar a buscar posibles modelos en Internet me encontré con foros de viajeros en moto que contaban historias envidiables, alucinantes.
     Mientras consultaba en Neuquén por una Honda Wave, me atrajo la promesa de un poco más de velocidad y el porte de una Zanella RX 150. Temí verme ridícula con semejante cuerpo en una 110, por otro lado la Honda es Honda y la Zanella...Zanella. Diferencia de  máquina. Me decidió mi ex alumno Cristian G. quien acertó a pasar por la vereda mientras yo trataba de decidir qué hacer. El Colo me dijo: "Vas a comprar acá y no en Centenario?". Aduje menores precios y me dijo: "Éso porque no me la comprás a mí, andá a verme mañana a mi negocio en Perú casi Canadá y yo te hago el mismo plan que te hacen acá". Así fue y al otro día fui recibida con gran amabilidad, por ser "la teacher del Colo" en RG donde me ofrecieron un plan aún mejor que en el concesionario de Nqn.
     Y así fue que llegué a tener mi Morocha. Me sentí poderosísima  cuando la conduje, aún siendo consciente de que no se trataba de una gran máquina. Sin dejar de sentir que volaba mientras manejaba, analicé los por qué y descubrí que lo que potenciaba la sensación era algo tan simple como que la pude comprar sola, sin recurrir al papá de los chicos, y que era totalmente mía, no un bien ganancial que podía volar como volaron hace algunos años el auto y la Kawasaki. MI moto, MI MOROCHA, porque a pesar de ser azul, su parte negra es la que resalta y porque la conduce una morocha argentina, con todo lo que ello implica.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Primera experiencia en moto

      Mi primera vez en moto debe haber sido cuando tenía unos 10 meses. Al menos así lo atestigua una foto que alguna vez subiré, si la encuentro...en ella estoy en la Siambretta de mi papá. Pero mi primer recuerdo real es de cuando tenía unos 5 años. En aquel momento vivíamos en Villa Elisa (La Plata) y viajaba parada delante de mi papá hasta Punta Lara, que todavía era un lugar en el que uno se podía bañar. Supongo que serían unos 3 o 4 km pero en mi mente de niña era una distancia enorme. Lo que sí recuerdo con claridad es que no constituía una aventura para mí, era normal y natural el andar en moto, quizás porque la figura de papá todo lo protegía. Hoy en día sería una locura circular sin casco y con una criaturita tan chica, a pesar de que veo que muchos lo hacen...pero ése ya es otro tema...

martes, 8 de febrero de 2011

El POR QUÉ de este blog

     Estoy acá porque suelo observar con avidez el comportamiento de los que me rodean, encontrando personajes y protagonistas de historias que vale la pena compartir. Por otra parte, muchas veces me han dicho que hago cosas fuera de lo común y aunque no lo veo ni siento así, soy, como todos, personaje y protagonista de mis propias historias. Historias que incluyen las experiencias ofrendadas por las rutas que empecé a recorrer recientemente en moto, relatadas desde la pasión que me caracteriza. El título del blog es una frase espontánea de mi amigo Ramón "...acá llega la teacher motoquera...". Y así quedó. Como decimos con mi hijo Giovanni cuando salimos en moto: GO, GO, GO!!!!!