miércoles, 16 de marzo de 2011

NORTE NEUQUINO 5

Las Ovejas- Centenario

Séptimo Día: La carpa resistió la lluvia y amaneció soleado. En la vecindad carpera todos habían partido a la procesión. Menos yo, por supuesto.

    Al mediodía pretendí almorzar en un restaurante pero todo lo que conseguí fue este lugar, bien rústico, choripán y cerveza.

     Pero como dice mi hija Noelia, nada pasa porque sí. Que almorzara acá tuvo algo sumamente positivo: me permitió seguir charlando con la gente de mi tierra.


   
     Volví al camping y arreglé para comer un chivito a la noche. Después lavé ropa en un tachito y sentada en una piedra cercana a la única manguera del camping...Realmente estaba para la foto, me sentía en la colonia.
     Estaba colgando la ropa cuando viene un muchachito y me dice: "Dice Don Toribio que vaya, que está jugando a las tabas". Y allí fui, después de caminar unos 400mt y cruzar por un tambaleante puentecito de madera sobre un maloliente zanjón...


      Y me encontré con Don Toribio, siempre dispuesto para la cámara que jugaba por $50.- la tirada... ¡¡Yo ni loca tiro esa plata en el juego!!!. ¡Con $50 lleno el tanque de mi Mulán y me sobra para los Topline Defense!. 
     Observación: por un momento me sentí una intrusa, ya que si bien había algunas mujeres en el sitio donde se jugaba a las tabas, estaban alejadas del juego en sí, en un gazebo, tomando mate y cuidando los chicos mientras los compañeros jugaban y tomaban sidra y cerveza. Luego me pregunté si  acaso parecía un varoncito, porque me convidaron de sus bebidas y me invitaron a hacer unos tiros, a cuenta de otro bolsillo por supuesto...pero no me animé.


     Volviendo al camping pasé por una de las cantinas (ramadas) donde ese mismo día pero más tarde volvería a bailar todo, esta vez con ocasionales compañeritos de camping, luego de comer un super, requete rico chivito.
     Octavo Día: Mis planes eran volver a las Lagunas de Epu Lauquen para acampar dos días más, pero pasé tanto frío la noche anterior que me acobardé y decidí volverme a casa. Me despedí de la gente del camping y dejé el pueblo que ya empezaba a quedar vacío.
     Por supuesto, foto obligada con el cartel de fondo y la moto cargada para que me crean que estuve ahí.

     De fondo las ovejas de LAS OVEJAS, y bajo mi trasero (aunque apenas se ve por obvias razones...ejem) el tan mentado cuerito de oveja que aisla el calor del motor y además hace menos dura la experiencia del asiento para mi delicada anatomía posterior...jajaj...
      Llegué sin problemas a Andacollo donde cargué combustible para Mulán y comí un sandwich de milanesa sentada en la plaza, con esta vista magnífica de la capilla del pueblo y la montaña atrás.
     Salí para Chos Malal por dónde pasé sin detenerme, me entretuve charlando en Las Lajas y seguí sin inconvenientes hasta Huincul. Ahí fue cuando la Morocha conoció la tierra, ya que al detenerme en la estación de servicio para tomar algo, se hundió la muleta en la arena y tuve que pedir ayuda para levantarla.      
     Entré a Nqn capital a las 22.30hs donde la Morocha cumplió sus primeros 2000 km, de los cuales 1224 corresponden a este viaje.
     Al llegar a Centenario pasé por la casa de mis consuegros para compartir con mi hija Suyai (que recién llegaba de Rincón) la alegría y satisfacción que me produjo este viaje.

    Kuyen, la luna, me acompañó en esta última parte del viaje, ella que es madre protectora de lo femenino, se vistió con un destello espectacular para guiarme hasta casa segura y rebosante de felicidad.

MISIÓN CUMPLIDA Y HASTA LA PRÓXIMA ÑUKE MAPU!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentáme tus impresiones acerca de lo que escribo: