sábado, 7 de mayo de 2011

Bariloche- Lago Puelo

(Viaje y relato de  Héctor Villaverde, un amigo motoquero del ciberespacio)


     Difícil es explicar un sentimiento, más para un neófito como yo. Viajar sin techo es algo alucinante, y en especial en este viaje donde la naturaleza que nos rodea no se puede calificar, me refiero solo al sentir.              
     Necesito que dejes librada la imaginación para que me acompañes en éste, para vos, imaginario viaje.  La cosa es muy simple vamos a andar en moto ente las nubes. Partida Bariloche, destino Lago Puelo, mes febrero, fecha 15, hora 08. 
     La moto ya está en la calle y en marcha, me ajusto la campera, los puños en especial, miro que esté todo correcto en la moto y el casco. El visor está abierto, me pongo los guantes, los ajusto, despacio como una ceremonia...los músculos se tensan, la respiración cambia junto con los latidos del corazón. Los ojos los cerrás tratando de ver más lejos, te duele un poco la mandíbula. Te montás, una marcha suave, salís...Sentís que se prenden las luces y se abre el telón,  es aquí y ahora, atrás va quedando Bari. Una rotonda, un cartel que nos dice "El Bolsón X km". 
     Ahí las ves en las laderas del cerro: LAS NUBES. Cerrás el visor, ponés las demás marchas, te sonreís y todo empieza a relajarse. Izquierda...derecha...entrás a trepar. Sólo escuchas el silbido de las gomas en el asfalto. Una ruta amplia y generosa, precipicio a tu izquierda, cerro a tu derecha, todo verde, salvo la cinta gris del asfalto. Comienza a oscurecer, te abraza una llovizna mansa, tomás precauciones, movés la moto para comprobar su agarre y su sistema de freno espectacular. Oscurece aún más, izquierda...derecha ...seguis trepando. En el próximo giro aparece él para iluminarlo todo. Y todo cambió. Estás en la ladera opuesta, continuás, mirás el cerro y allá están las otras. Vamos por ellas. Se repite la danza, izquierda...derecha...
     Te arden los ojos, te detenés, te sacás el casco, son tus lágrimas...
     Tomás unos mates, caminás, seguís viaje. Son como las 12, estás en El Bolsón mirando el cerro rodeado de charcos. Acá llovió, pasaste por arriba. Puelo te está esperando.
     Pero te digo. Si alguna ves te arden los ojos pará. Pará. Es que hace mucho que estás llorando y no te diste cuenta.

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