Va para los que tenemos un viajero dentro. Algunos escondido, otros a flor de piel como algunos de mis amigos motoqueros y yo, y otros bien manifestado y experimentado.
La gente. El motivo de todos mis viajes. Viajar a Buenos Aires para ver al abuelo cuando vivía en Tierra del Fuego o viajar a Córdoba para ver a mis padres desde que vivo en Neuquén. Viajar a todos lados para reencontrarme con mis compañeros de secundaria. Viajar a San Martín, a Rincón y a Caviahue para ver a mis hijas. Viajar para conocer a la gente de mi tierra en el verano que pasó y en los que vendrán. Uno nunca termina de viajar.
Y siempre se disfruta el viaje desde el mismo momento en que surge la idea, con el mapa rutero en la mano derecha y el mapa de los sueños en la izquierda.
En cualquier circunstancia puedo ver que mi mano izquierda sostiene, sin dudarlo, el mapa desplegado.
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