miércoles, 16 de marzo de 2011

NORTE NEUQUINO 3

Andacollo- Las Ovejas- Lagunas de Epulauquen

     Cuarto día: Amaneció espectacularmente soleado y yo dormí mejor pero con mucho frío. Previendo que los 300 mt. de diferencia sobre el nivel del mar que estaba a punto de recorrer iban a hacer que disminuyera aún más la temperatura, compré otra bolsa de dormir. Sentía que llevaba un exceso de equipaje pero al ver después a otros viajeros me di cuenta de que había acomodado todo bastante bien.
     Salí casi al mediodía, sin apuros. Éso de competir, no se sabe con quién, para recorrer mucho km en un día no va conmigo. Así como otros salen de vacaciones con su auto, yo salgo de vacaciones con mi Mulán. Y circulo relajadamente parándome cuantas veces tenga ganas de hacerlo para descansar, para sacar una foto o para conocer algún punto de interés turístico. 
           
     Así es que me larqué a recorrer los 32 km hasta Las Ovejas disfrutando del paisaje, y al salir de una curva me atropelló este paisaje: EL DOMUYO. ¿Cómo no detenerme y sacar una foto? (¡aguante el Nokia a falta de una cámara de verdad!!).
     En el camino crucé viajeros en bicicleta y otros que iban caminando, promesantes de San Sebastián, la fiesta que ya habia comenzado con una novena días atras .  Aúnque respeto las creencias y opiniones de los que me rodean, personalmente no me cierra la idea del sacrificio físico para obtener favores de ningun santo o entidad similar. Creo que el lograr objetivos de cualquier índole depende SÓLO de la forma que le demos a nuestros pensamientos. Claro, aún quiero sacudirme el lastre de la tradición judeo-cristiana en la que fui educada y reemplazarla por algo más sano.
     Llegué a Las Ovejas y en el control policial de la entrada, después de la pregunta clásica "¿de dónde viene?, ¡¿sólaaaa?!", recibí la mirada condenatoria de una empleada de turismo que sacudiendo la cabeza expresó en voz baja: "es una locura". Me desprendí de la mala onda y entré al pueblo pensando que tendría opciones para acampar pero no fue así. El lugar "seguro" que me habían comentado carecía de baños, así que opté por el camping municipal, con malezas, desniveles importantes en el terreno y sólo una canilla para sacar agua para cocinar, lavar y lavarse. Lo único que me gustó fueron los baños públicos, impecablemente limpios (excepto por el anithigiénico detalle de que no había lavamanos):  $1 el baño y $5 la ducha. Me instalé alejada del bullicio pero la cantidad de gente que entraba constantemente al camping hacía preveer que no iba a durar mucho mi aislamiento.
     Ni bien llegar comenté con la gente del camping el motivo de mi viaje: la cueca neuquina. Ahí nomás llamaron a un paisano del lugar muy conocido por ser buen bailarín: Don Toribio Medel, que se presentó a sí mismo por la tarde proponiéndome que nos encontráramos en la fiesta a la noche. ¿Y que decir?. Primero con timidez y luego con desenvoltura me bailé todo una vez más y volví al camping con frío pero con un granito de arena más para mi saco de la felicidad. Después de todo la felicidad es éso: la suma de pequeños destellos de alegría. Nada más.
     Quinto día: Al día siguiente partí hacia el área protegida de Lagunas de Epu Lauquén, a unos 40 km de Las Ovejas. Al salir del pueblo, control policial y de gendarmería, y nuevamente las consabidas preguntas: ¿viajá sola?, ¿hace mucho que viaja en moto?...y bla, bla, bla...Ya me estaba comenzando a hartar de la estupidez machista pero elegí respirar hondo y pensar en lo que me esperaba más adelante.
      Volví por la ruta a Andacollo 4 km hasta el desvío a las lagunas, pasé el control policial (iupiiii!....zafé de las preguntas tontas....) y encaré hacia mi destino, una ruta en muy buen estado,  bordeando el Río Nahueve, nada que ver con el camino en construcción que venía soportando desde La Primavera. Al pasar el control de gendarmería en el ingreso al parque, el gendarme me sugirió que visitara un lugar a 8 km de la entrada para el que tenía que hacer un pequeño vadeo, le agradecí y lo agendé para el regreso. En la casilla de turismo, donde pagué $5 para pasar el día, charlé un rato con la empleada que fue todo amabilidad, sonrisas y buena onda. Avancé hacia la primera laguna y el día, algo ventoso enrulaba las aguas. Cero gente, cero ruido. Señales del hombre, lamentablemente sí, algo de basura tirada. Como siempre, la ansiedad me motivó a seguir camino, necesitaba llegar al final para luego decidir dónde quedarme o qué hacer.
 
     Entre la primera y la segunda laguna típica vegetación y relieve de meseta patagónica. Sin embargo aparecen las últimas estribaciones del bosque andino-patagónico allá a la distancia. .
 
 
     "La Roca Errática". Cuando leí éso pensé enseguida en una roca que se paseaba por todos lados pero no era así...jajaj... Es una roca que fue arrastrada después del surgimiento de la Cordillera de los Andes por un glaciar y quedó en el medio del valle como se ve acá. ¡Qué difícil sacarse fotos a uno mismo con un celu...!
     Un poco antes de llegar a la segunda laguna y subiendo una cuesta veo esta explosión de color. Y después dicen que la acidez del suelo patagónico sólo permite que prosperen naturalmente flores amarillas o blancas . Mirá, mirá!!....
     Y ahora que escribo ésto después de más de dos meses , me vuelve a impresionar como aquel día la belleza de mi tierra y se me escapa bajito un "Te amo Patagonia". No sé si son los casi 50 años que llevo orgullosamente, o el momento particular que estoy pasando con lo de papá, pero no me jode como otras veces este aparente exceso de sensibilidad. Doy gracias porque disfruto de cada pequeña cosa que la vida me regala, a full.
 
     Entre la primera y la segunda laguna cambia abruptamente el paisaje,  pero es sólo al llegar a la segunda laguna que se entra en contacto con el bosque ya que el camino se desliza entre ambos.









       Y entramos en contacto nomás, la Morocha Mulán y yo.
     Antes habíamos llegado hasta el final del camino, pero final, final. Allá donde se abre el sendero que lleva hasta la cascada del Arroyo Chaquira o cascada de los Duendes, a la que se llega después de unas dos horas y media de caminata. Era el mediodía y pensé en hacerlo, pero también  en lo inconveniente de  largarme sola, ya que ante cualquier inconveniente nadie sabría qué me había pasado. Opté por volver hasta el camping para comprar algo en la proveduría y ver las instalaciones para una futura visita con acampe incluído. Recorrí la zona de acampe diurno pensando en instalarme cerca de un grupo de motoqueros pero finalmente lo hice en la cabecera del lago, donde hay unas cómodas mesitas con bancos y techito. Está piola el lugar , pero por unos pocos minutos se hizo evidente para mí que había viajado SOLA... 

     Después de almorzar bajé hasta las orillas de la  laguna. Sólo se escuchaba el sonido del viento, las olas y los pájaros. Relax total. Pintó siesta y así fue.
      Y emprendí el regreso a Las Ovejas, disfrutando de los colores de mi provincia..





     Me pudo parecer que estaba sola, pero no fue así. La  Madre  Tierra insistía en conversar conmigo en todo momento. En los paisajes que llevan a un ¡GUAU! pero también y mucho más, en ésos que sólo el que ve con los ojos del alma puede apreciar. Vuelvo a decir: TE AMO PATAGONIA!!!!

4 comentarios:

  1. Que buena onda este blog!!!, me encantó, saludos y buen viaje!!!

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  2. hola teacher. Muy bueno el blog la forma en que relatas el viaje hace sentir que uno mismo lo vivio! cuidate mucho teacher y buenas rutas!

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