Me costó salir de Nqn por el tránsito de la mañana, y al pasar Senillosa comprobé que los guantes que tan esmeradamente había elegido dejaban pasar más frío del esperado. Seguí hasta Huincul adueñándome del centro del carril, bien o mal, me sentía más segura así. Allí tomé un café y continué hasta Zapala donde después de 50 minutos de cola pude cargar nafta. Al girar hacia Las Lajas comencé a sentir latir más fuerte a mi tierra. Una sensación de pertenencia que sólo se puede percibir viajando en moto. Siempre dije que Neuquén posee una fuerza magnética que me lleva a vibrar junto a ella, pero nunca la había experimentado de esta manera.
Almorcé en Las Lajas y unas cuantas horas después, llegué a Chos Malal, luego de luchar contra el viento que más de una vez hizo que me imaginara 20mt abajo de un barranco, y éso que todavía había asfalto. Plena siesta, nada abierto, hambre y sed, por lo menos tenía un perro que me ladre...
Dispuesta a continuar viaje, cargo nafta en la única estación de servicio que sólo tenía ultra y un empleado que, continuando la tradición machista que ya venía advirtiendo en el camino me dijo: "¡¿Sóla hasta Andacollo?!, Mire que el camino está muy malo, es peligroso, es muy sinuoso y angosto ..Fíjese qué hace...". ¡Qué mala onda por favor!. Se supone que el turismo en la zona favorece a todos, ¿por qué tratar de desanimarme así?. El que pasa en versión gasolera como yo, puede ser un agente de difusión de la zona visitada al volver a su lugar de origen. No hay turistas más o menos importantes. Hay turistas. Y dar información incorrecta no contribuye para nada.
De más está decir que, si en algún momento y ante el cansancio que ya tenía, había pensado en no continuar, ese comentario me energizó lo suficiente como para no bajar los brazos. Así fue que seguí viaje, esperando encontrar a cada momento los peligros anunciados, cosa que nunca sucedió. El viento me siguió castigando y mi velocidad seguía bajando. Creo que en partes iba a 20km/hora, sin exagerar. Pero tuve mi recompensa.
Camino a Andacollo, mi bella tierra neuquina me mostró esta bucólica conjunción de cielo claro, aire puro y doradas elevaciones. Por estos lados grité mi primer "Te amo Patagonia!!!!!" (menos mal que sólo mi Mulán me escuchaba).
Unos km antes de llegar a Andacollo me detuvo un control de gendarmería. La documentación en regla y.....la actitud ya habitual en ese momento: "¿A dónde va?" y, mirando hacia atrás en el camino, "¿Dónde viene su grupo?". "No, viajo sola", mi respuesta. Y este buen señor se despacha con un " Mire señora, yo le aconsejo que se vuelva a su casa, no es conveniente que una mujer sola ande en moto por estos lugares..". ¡MACHISTAAAAA!...y la PMQLP!. Pero no fue éso lo que respondí, me tomé un segundo para pensar y le dije: "¿Usted es casado?", "Sí", "Y está trabajando acá, lejos de su casa...", "Sí". "¿Usted sabe dónde y con quién está su mujer en este momento?". Mirada furiosa de su parte y un cortante "Circule señora" fueron la conclusión de este incidente. Que no sería el último.
La ruta, si bien tenía lo suyo: ripio suelto, camino en construcción, pendientes y curvas, se me hizo complicada por mi falta de experiencia. Dos errores: agarrarme con demasiada fuerza cuando debería haber ido atenta pero con los brazos relajados, y la otra, bajar la velocidad ante los bordes o montículos de piedras o desniveles en la ruta, debí haber sostenido la velocidad.
Llegué a Andacollo a las seis y media de la tarde. Una locura. Paré millones de veces para descansar los brazos y la cintura. Y todavía tenía que instalarme en el camping, cosa que hice mientras respondia una vez más con paciencia: "Sí, en moto". "Sí, sola".
Me duché y me acosté para descansar antes de ir al "centro" para unirme a la fiesta. Pero el cansancio pudo más y dormí hasta el día siguiente.




Jajajajajaja. Muy buena la respuesta al gendarme, muyyyyyyyyyy buena!
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