jueves, 27 de febrero de 2014

Revoluciones

     Mientras sigo escribiendo el relato rutero de este verano te cuento algunas cosas que he estado pensando. 
     Muchas veces me preguntan si empecé a andar en moto porque me rebelé al divorciarme. No, no fue rebeldía por el divorcio. Hacía casi 10 años que estaba divorciada cuando salí de vacaciones en moto con absoluta naturalidad, si hubiera tenido auto lo hubiera hecho en auto.
     El hormigueo que me arrastra a rutear vino después, al regresar de ese primer viaje, y fue fogoneado (y no me cansaré jamás de repetirlo) por mi Motomentor Gustavo M. y mis demás compañeros de Juntos a la Par. Aunque definitivamente la rebeldía tuvo que ver, fue una verdadera revolucion interna. Una revolución que modificó radicalmente mi manera de insertarme socialmente, hubo resistencia al orden establecido con la consiguiente ruptura, hubo liberación de las estructuras y los mandatos impuestos, todo éso permitió que generara una nueva manera de autopercibirme, libre de opresiones.
     Sigo teniendo responsabilidades famiiares, laborales y sociales, pero la nueva perspectiva hace que, después de 27 años de centrar mi energía en mis cinco hijos, me sienta libre y tome la ruta sin culpa cada vez que puedo.   Digamos que la Morocha ha resultado ser subversiva, porque ha invertido el orden establecido. Mi orden interno.
     Y como dice una amiga muy querida, la Tana, VAFFANCULO a los que no saben ver quien realmente soy!.  

    

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