Mi realidad no es muy distinta de la de la mayoría de ellos. Tengo 5 hijos, pero tienen papá y 4 de ellos son adultos que se hacen cargo del pequeño cuando yo no estoy. Me necesitan, sí. Pero nadie es indispensable en la vida de nadie y ellos entienden que llegó el tiempo de que haga más cosas por mí misma después de 30 años de estar criándolos. Lo que me lleva al segundo punto: tampoco soy tan joven, tengo el mismo cuerpo hace 51 años y a veces me pide cosas que antes no me hubiera pedido. Por ejemplo que no acampe sino que vaya a un hostel, o que me baje con cuidado de la moto porque la cadera no da más. Lo escucho, le hago caso y sigo adelante. En cuanto a todo lo que tiene que ver con el dinero, la moto o el equipamiento, mi situación dista mucho de ser la ideal, pero ajusto mis pretensiones y salgo igual.
Si hubiera esperado a reunir las condiciones ideales, todavía estaría sentada en casa mirando deseosa las fotos de otros viajeros. Pero un día me convencí de que las responsabilidades, el estado físico, el tiempo y el dinero, rara vez se encuentran en equilibrio perfecto.
Y aunque no considero ser el ejemplo de nada, excepto de la decisión de permitirme ser libre haciendo lo que me da placer, te digo que se puede y el tiempo es AHORA. Hacé un alto, abrí tu mente, dejá atrás los "peros", dále espacio a tus sueños más ocultos, no importa si tienen que ver con viajar en moto o con cualquier otra cosa. Mirá hacia el fantástico paisaje que se extiende más allá del miedo. DATE PERMISO. HACÉLO ¡Y VOLÁ!.

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